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Hola.
Bueno... aquí os lo traigo: Jake y los Tesoros de la Fortuna Introducción
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Esta historia comenzó en el año 1.876.
Jake Parker era un gran aventurero. Su colección de tesoros era tan alta, que el peligro se mencionó ante sus ojos. No solamente fue un afortunado buscador de tesoros, también fue un gran recolector de armas, que usó para deshacerse de poderosos y míticos enemigos… gigantes extraños… poderosos caballos… incluso mujeres vampiresas… todo lo que alguien se pueda imaginar como oponente malvado. Jake comenzó desde su infancia a practicar con armas como escopetas, cuchillos…; murió con 39 años. ¿Por qué será? Lee entretenidamente la siguiente historia, y lo averiguarás todo. Capítulo 1: Perdido en Marruecos.
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Jake nació en África. Sus padres venían de Marruecos, pero se mudaron al Congo con él.
Jake no tenía interés en nada más que las armas y los libros que ofrecían información de ellas. Conocía bien los diferentes tipos de cuchillos, los fabricadores más artísticos de ellos, etc. Sabía muchas cosas… nadie le pudo superar en inteligencia. A los ocho años, decidió abandonar el Congo con sus padres. Los padres de Jake no estaban muy seguros. Tenían muchos amigos, pues eran muy simpáticos. Eran muy conocidos por el pueblo. Los padres aún no rechazaron la idea, y Jake decidió cambiarla. Preguntó si podía mudarse “sólo” a Marruecos. A sus padres no les gustó mucho la idea. Querían mucho a Jake. Pero él, en pocos días, ya iba a cumplir los nueve años, y era su gran petición de cumpleaños. Entonces, tal día, los padres de Jake le dijeron que por una semana estaría bien, pero no más. Aceptó con pocas palabras, agradeciendo alegremente. Pasando los días, pacientemente, Jake esperó a que llegara su cumpleaños. Cuando al fin llegó, sus padres le llevaron a la estación de trenes, dándole un regalo, que Jake iba a abrir durante el viaje, y felicitándole con una canción. Por fin cumplió los nueve años. Al comenzar el viaje, Jake besó a sus padres varias veces de despedida. Los padres igual lo hicieron con Jake. Entonces, como aún tenía nueve años, tuvo que dejarse guiar por dos señores de compañía. Era obligatorio. Durante el viaje, abrió su regalo. Era un libro de aventuras, que trataba de un busca tesoros que era un genio de las armas. Jake lo guardó en su mochila que estaba llena de queso y agua. Al llegar a un pueblo de Marruecos, los señores que lo guiaban, le preguntaron a dónde quería ir. Jake contestó que quería visitar el próximo hotel con ellos. Le dijeron a Jake que eso era imposible, que tenían que volver para guiar a más gente. Pero Jake no lloró, porque era alguien valiente que nunca era capaz de hacer algo así. Entonces, se fue a dar un pequeño paseo. Los padres pensaron en qué iba a pasarle a Jake, que si volvería herido, que si iban a atraparle unos borrachos, o que cualquier cosa negativa le ocurriera. Estaban muy inseguros de su seguridad. Sabían que en Marruecos había mucha gente capaz de hacer cosas así con un niño. Desde entonces, Jake parecía ser un huérfano perdido. Un señor con cara malhumorada, cogió a Jake y se lo llevó a un edificio. Era un edificio en el que se adoptaban niños que eran huérfanos. Una señora cogió a Jake dándole monedas al señor, y se lo llevó a su choza. Le preguntó si era un niño simpático, y Jake se quedó sin palabras. La ignoró para deshacerse de ella, ya que Jake siempre sabe lo que tiene que hacer. Su plan funcionó, aunque no inmediatamente… tuvo que soportar el olor de la choza durante tres días. Entonces, cuando consiguió deshacerse de la señora, se puso a leer un libro que tuvo en su mochila, y un cacho de queso para comer. El libro se titulaba “Los Tesoros De Ahmed”. Jake aprendió a leer más rápido, porque su arte literaria aún había sido algo bajo. Se divertía con el libro, y comprendió la mayoría de las cosas. Tal día, se acercó una pareja con tres hijos. Le nombraron a Jake los nombres de los niños y dijeron la edad que tenía cada uno. Después, le hicieron varias preguntas: -¿Cómo te llamas? Y las preguntas que siempre se hacen para conocer la personalidad de una persona. Jake supo contestar todas las preguntas sinceramente. Entonces, llegó una pregunta inesperada que dijo: -¿Eres un huérfano, o te has perdido? Entonces, Jake contestó que sus padres le dejaron en el pueblo durante una semana. Así, sucesivamente, charlaron y charlaron hasta haber creado una conversación de unos cuarenta minutos. Llevaron a Jake a su casa (ésta vez no era una choza) y le alimentaron, le dejaron duchar en agua caliente, y sobre todo le proporcionaron diversión con juguetes. Así lo hicieron con él durante toda la semana. Entonces, Jake dijo que tenía que volver al Congo. Pero la pareja no quiso separarse de él. Entonces, Jake no pudo aguantar más, ya que los padres deberían de haberlo visto hace horas ya de vuelta. La pareja, guardando a sus hijos, salieron fuera de la casa. Le encerraron en una silla a Jake, y le advirtieron de algo: -Quédate aquí, ¡o morirás! gritó la pareja escondida-. Jake contestó que no quería quedarse. Lógicamente temía un poco, pero no tanto como de lo normal. Gracias a su inteligencia, Jake formó una sonrisa en su cara, para distraer a la pareja. Entonces, con gran puntería, escupió al ojo izquierdo de la mujer, y al del hombre también. -¡Desatadme o moriréis vosotros! ¡Es mi última advertencia! dijo Jake con furia-. Entonces, lo desató el padre, limpiándose el ojo. Jake dio flexiblemente una patada con las dos piernas al levantarse de un salto. ¡Eso os pasa por hacer tantas idioteces! ¡No tenéis ni cabeza!-. exclamó contento. Entonces, llamó a la seguridad de un grito. Exitosamente llegaron varios guardias de seguridad del pueblo. La policía le agradeció a Jake por llamarlos. Preguntaron por sus padres, y dijo que estaban en el Congo. Tristemente, no sabía en qué pueblo habitaban sus padres. Eso era un gran problema… Capítulo 2: Hola, mundo nuevo...
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Jake estaba perdido. Nadie le pudo ayudar… ni siquiera los de la seguridad del pueblo. A Jake no se le ocurrió ninguna idea.
Entonces, Jake decidió comenzar su nueva vida como huérfano y aventurero. Un hombre fuerte, valiente e inteligente, con ganas de descubrir nuevos secretos y encontrar tesoros alrededor del mundo. Y todo, sin ayuda de nada más que las armas y compañía. Jake revisó el pueblo, para comprobar si se hallaba algún mercado cercano en el que se vendían armas como cuchillos, pistolas, escopetas, etc. Entonces, al rato, Jake encontró lo que buscaba. Leyó un cartel en el que venía escrito: -Prohibida la venta de armas a menores 18 años. Jake ignoró el cartel, entró en la tienda, y preguntó por la mejor pistola que había. –Oye, chico, sal de aquí, espero que hayas leído el cartel. murmuró el dueño del mercado.- Entonces, Jake, mintiendo, le contestó: -La verdad es que compro algo para mis padres, que están ahí fuera esperándome.- El dueño se acercó al oído de Jake, y le dijo en silencio: -Toma, esta es la mejor arma que tengo, pero evita que alguien te vea con élla.- Jake le preguntó si podía darle toda la munición que tenía de la pistola, y si tenía algún cuchillo especial. El dueño le dijo que sí, pero que no diga a nadie de dónde la tiene. Entonces también cogió una escopeta, y el dueño le dio un saco para que lo metiera dentro, y nadie le vea con las armas. El dueño le preguntó por el dinero. Jake sacó el cuchillo, y le advirtió al dueño de que se callara y le deje salir. Se fue entonces sin pagar. -¡A comenzar la aventura! Se dijo Jake.- Cogió todas sus armas, las guardó dentro de sus pantalones vaqueros y el cuchillo lo dejó en la mano, para que nadie se acerque a él. Eso lo hizo hasta llegar a la cuesta de una pequeña colina. Entonces, al llegar algo cansado, vio que había miles de colinas más en línea. A Jake le pareció un sueño. Entonces, completamente cansado, llegó a una colina mucho más rara que todas las demás: había una selva, con serpientes, insectos y… -¡Tigres! gritó Jake asustado.- Los tigres, de repente, se acercaron todos a él, intentando atacarle. Pero, valientemente, lanzó su cuchillo al tigre más cercano para no gastar su munición, y entonces, Jake cogió su pistola y, sin miedo, les apuntó a todos los tigres esperando de ellos que se vayan, para no tener que gastar la munición. Pero aún así Jake tuvo que disparar, pues los tigres aún le atacaban. Jake pudo demostrarse a sí mismo su propia habilidad. Se deshizo de todos. Eran ocho tigres, algunos grandes y otros algo más pequeños. Jake cogió su cuchillo que había lanzado, lo limpió con su ropa y se preguntó cómo llegó a una selva de repente al llegar a la colina. Era el primer ser del mundo que descubrió la selva de la colina. Entonces, descubrió que era una selva mítica, al descubrir echando un vistazo polvos fantasmales que salieron del cuerpo de los tigres muertos. Parecía ser todo un sueño… o mejor dicho una pesadilla. -¿Qué es eso? se dijo Jake-. Se acercó a lo que estaba mirando. De repente, se levantó. Jake notó que era algún humano. Pero no, al levantarse, notó que era una criatura: un centauro (caballo con rostro humano) y se dio un buen susto. -¡Un humano! ¡Atacadle! gritó el centauro-. Jake cogió su cuchillo, lo lanzó, pero falló. El centauro lo pudo esquivar con facilidad, ya que los centauros son veloces. Entonces, Jake cogió su pistola. Apuntó a un árbol casi partido, lo disparó varias veces, pero no consiguió tirarlo. Entonces, cogió su escopeta, y disparó una sola vez, antes de que el centauro lo alcanzara atacándole. Aquélla vez sí que funcionó. Gracias a eso, Jake pudo evitar a los demás centauros y así también bloqueó al centauro que tenía delante, al haberlo impresionado durante unos segundos. Lo disparó con su pistola, y entonces se cayó al suelo. Jake recogió su cuchillo, se intentó escapar y entonces una criatura lo hizo parar: una ardilla. Le preguntó si estaba en líos, y Jake contestó que sí. La ardilla sacó una espada de miniatura que tenía, se puso encima de la cabeza de Jake, y le dijo que se acerque a los enemigos. Jake corrió lo que pudo, como si fuera el único de una guerra de uno contra mil. Entonces, se tuvo que enfrentar cara a cara contra el centauro. La ardilla saltó de la cabeza de Jake, y se preparó para una gran patada aérea a sus ojos. Consiguió evitar que el centauro vea algo, y Jake cogió su cuchillo y lo lanzó a su corazón para asegurarse de su muerte. El centauro se cayó y murió sin palabras. Entonces, la ardilla le preguntó a Jake por su nombre, y Jake contestó inmediatamente con sinceridad y a la vez le gritó que había más centauros y deberían de correr. La ardilla se bajó de su cabeza a la que acababa de volver a subirse, y entonces le dijo a Jake que no había problema, que los centauros no son lo más peligroso que había. Entonces, la ardilla se echó a correr velozmente hacia adelante, y no duró mucho en acabar con los centauros restantes. Volvió y se subió otra vez a la cabeza de Jake. Entonces, la ardilla le hizo varias preguntas a Jake sobre su vida, de su personalidad, de sus intereses, etc… Jake las contestó todas sinceramente. Entonces, él también le hizo preguntas a la ardilla, y averiguó que vive ahí hace cuarenta y dos años, que se llamaba Velmer y era masculino. Velmer le contó a Jake lo peligroso que era vivir en aquel lugar. No era fácil encontrar muchos amigos. Jake también averiguó entonces que Velmer era algo “pesado” y charlatán. Jake se quedó impresionado, y le preguntó si podía dormir ahí con facilidad. Velmer le contestó que sería difícil, ya que hace mucho ruido, y debería de dormir en su propio hogar. Entonces, Velmer le llevó a Jake a su hogar, donde ya no hacía tanto ruido. Jake duró unas horas en dormirse, y eso le molestaba un poco. Al día siguiente, por la mañana, Jake se levantó sin problemas, y tampoco tuvo sueño, ya que sabía que era necesario tener los ojos bien abiertos en aquel lugar. Velmer se levantó mucho más pronto aún, ya que es un ser mítico. Le preparó el desayuno a Jake: sopa de insectos. Jake confiaba en que estaría delicioso. Lo probó y... sin duda, le gustó. Nada en comparación de lo que comía anteriormente en su propia casa. Velmer cogió una de varias espadas de miniatura que tenía en una caja, y Jake cogió su escopeta, su pistola y su cuchillo. Entonces, se fueron de la casa de Velmer, buscando un sitio en el que entrenar con el cuchillo. Entonces, al rato, encontraron lo que buscaron: un sitio lleno de árboles para lanzar el cuchillo en ellos. Jake y Velmer practicaron su lanzamiento durante dos horas. Velmer se impresionó de la puntería de Jake, además de ser solo un niño. Jake no falló más que dos tiros, de los setenta y cuatro que tiró en las dos horas. Velmer era más flexible que Jake, pero Jake era más furioso y fuerte que Velmer. Ya que Jake y Velmer se entendían muy bien, eran el dúo perfecto. Entonces, decidieron elegir algún nombre para el club, en el que se formará más gente simpática e inteligente. No tardaron mucho en pensar, y decidieron poner el nombre de “Los Vengadores Del Mal”. Capítulo 3: ¡Vamos allá!
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Jake y Velmer pensaron en añadir más gente en el club, pero Velmer dijo que no sería fácil encontrar gente simpática. Buscaron y buscaron, sin encontrar a nadie. Aunque, de repente, encontraron a un robot enano sin piernas, que estuvo repitiendo siempre la misma frase: -Probar, probar. Mis inventos. Bingo, bingo. Probar, probar-. Jake le preguntó qué inventos tenía. El robot contestó: -Geompetio 4D32. Probar, probar. Hulicán 4D32. Probar, probar. Jimbomato 4D32. Probar, probar-. Entonces, Velmer le preguntó de qué servían los inventos, qué función tenían. A la vez, Jake preguntó lo mismo (de otra forma). De repente, el robot dejó de funcionar por haber estado completamente confuso. Jake y Velmer cogieron los inventos que tenía. Solamente eran los tres que el robot nombró, y los dos intentaron probarlos. Empezaron por el Jimbomato. Después de unos minutos averiguaron que servía para tunear diversos inventos. Fue completamente inútil. Después, probaron el Hulicán. No tardaron ni un minuto en averiguar qué servía, pues usaron un botón, y el Hulicán, de repente, cambió de forma a un ventilador, y sopló algo de viento. Jake se quejaba un poco, ya que eso lo hacía tener más frío que antes. Inmediatamente volvió a darle al botón. De repente, sopló aún más fuerte. Entonces, Jake ignoró el botón que había usado, y buscó otro. Al encontrar otro botón, lo pulsó inmediatamente. El ventilador se apagó y, tranquilizándose, Jake dio un suspiro, y le dejó a Velmer coger el Geompetio. Éste también tuvo un botón, pero algo más grande. Velmer lo pulsó con ganas, y entonces averiguaron los dos que servía para convertir una parte de la selva en agua. -¡Ahhh, hay tiburones! exclamó Jake algo asustado. -Jake… ¡Estrategia! exclamó Velmer-. Entonces, Velmer se montó encima de la cabeza de Jake, cogió su cuchillo de miniatura y saltó encima de la parte trasera del tiburón para distraerlo, y Jake cogió también su cuchillo y saltó encima de la cabeza del tiburón. Así, los dos le hicieron morir. Dieron saltos de alegría. Pero, aún hubo más tiburones. Usaron la estrategia con varios de ellos, pero se cansaron y pensaron en otra cosa. Velmer le gritó a Jake que aún tenía fuerzas suficientes, pero solamente si Jake se escapa para manejar a los tiburones a la dirección contraria. Entonces, Velmer usó su táctica especial: ¡Salto ardilla!-. exclamó. Así, se deshizo de todos los tiburones restantes. Completamente cansado, volvió a la Tierra e intentó descansar, pero se dio cuenta de que algo faltaba: la máquina. Inmediatamente se lo dijo a Jake, y se pusieron a nadar y bucear, hasta encontrar la máquina. Se dieron un gran susto tras haberse olvidado de ello, y además, tenían que volver al refugio de Velmer, ya que no les quedaban fuerzas. Descansaron hasta la siguiente mañana, lo que quiere decir que descansaron casi 24 horas. Al siguiente día, desayunaron huevos de delfines de terreno. Jake se impresionó, aunque así se lo tragó. Nunca había pensado que podía comer algo desconocido.
Después de desayunar y conversar un poco, salieron del refugio con todas las fuerzas necesarias. Jake y Velmer se cogieron de las manos, se agacharon y gritaron: -¡Los Vengadores Del Mal! –dando un salto con todas sus ganas. Velmer alcanzó casi cuatro metros de altura. Jake alcanzó tres y medio, ya que no era tan flexible como la ardilla, aunque cinco veces más alto. Velmer saltó encima de la cabeza de Jake, y él corrió como loco por la selva, buscando miembros para el club. De repente, se acercó un leopardo con cabeza dividida en la de un lobo y la de un oso. Se presentó, diciendo que se llamaba Olfenchino, y que vivía en la selva ya unos cientos cincuenta de años. Jake y Velmer le contaron a Olfenchino que tenían un club, y le preguntaron si quería participar. Olfenchino aceptó con ganas, y les preguntó qué necesitaba. Velmer le guiñó el ojo a Jake, y dijo que hacía falta tener una habilidad especial. Olfenchino contestó que sí, que sabía golpearle a alguien o a algo con mucha fuerza. Jake y Velmer le preguntaron si podía demostrar lo que sabía, y Olfenchino se acercó a un árbol, recargó las fuerzas posibles y lo golpeó con todas sus ganas. Consiguió tirarlo a toda velocidad, y a la vez asustó a varios pájaros que había a su alrededor. Jake y Velmer aplaudieron fuertemente, y Olfenchino se volvió alegre. Entonces, preguntó qué tenía que hacer. Jake y Velmer se quedaron sin palabras, ya que en tal momento no tenían oponentes ni misiones. Velmer invitó a Olfenchino a tomar un té de pájaros cocidos. A Olfenchino le encantaba tomar bebidas o cualquier sustancia líquida. Después de un rato, Jake le preguntó a Olfenchino si era alguien inteligente. Le contestó que no, pero que no se preocupe, ya que su fuerza debería de ser suficiente como para formar parte en el club. Velmer preguntó si Olfenchino tenía algún oponente, y él contestó que sí, que conocía ratas con tres piernas largas y solamente un brazo, que le molestaron atacando con palitos pequeños, lo que no le gustaba nada a Olfenchino. También dijo que no era nada fácil deshacerse de ellos, ya que son pequeñas. Ni una ardilla como Velmer lo conseguiría fácilmente. Además, las ratas eran fieras libres que se divertían con todo. Jake, Velmer y Olfenchino se pusieron a trabajar, buscando palos gordos en la selva, piedras, etc. Afilaron lo que encontraron con el cuchillo de Jake, para crear armas nuevas. También buscaron hojas claras y otras oscuras, para crear camuflajes y protegerse de las ratas que iban a atacar después de crear las armas. Jake preguntó si servía de algo la escopeta que tenía, o la pistola. Velmer y Olfenchino se quedaron pensativos, hasta que Jake dijo que dejen de quedarse ahí parados y terminar ya el avance. Entonces, recogieron todo lo que tenían preparados para acabar con las ratas, y se camuflaron. Encontraron las ratas después de un rato, y se pararon en silencio. Los tres cogieron sus armas. Jake murmuró que deberían de darse prisa en atacar, antes de que las ratas les encuentren y se escapen. -¡A por ellos! gritó Velmer.- Entonces, se acercaron los tres corriendo a la dirección en la que se encontraban las ratas, saltaron encima de ellos y los aplastaron con sus armas. No era nada difícil, pero después se dieron cuenta de que una rata, vestida con una túnica y con un palo fino en la mano, se encontraba aún viva. Intentaron atacarla, pero esquivó los tres ataques seguidos. Entonces, al conseguir distraerlos, dijo cosas extrañas en un idioma desconocido, y se agrandó completamente, hasta convertirse en un gigante extraordinario. Jake, Velmer y Olfenchino se dieron cuenta de que la rata de la túnica tenía poderes muy avanzados. Atacó primero a Velmer, que parecía un débil miedica en los primeros segundos, pero Velmer, que no temía de nada, esquivó el ataque. Se puso completamente furioso, tal como Jake y Olfenchino, que pensaron en tal momento en un plan. Jake saltó en la espalda de Olfenchino, Velmer en la de Jake, y entonces, Jake cogió su escopeta, se la pasó a Velmer, y le disparó como loco a la rata de la túnica. Sucesivamente, la rata esquivó todos los ataques, hasta hacer aparecer una red gigante gracias a su magia, y así, atrapó a los tres. Capítulo 4: La venganza.
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-¡Bienvenidos, pequeños enanos! dijo malvadamente la rata.- Jake, Velmer y Olfenchino no pensaron en el miedo; pensaron completamente en la gran venganza. Estaban encerrados en una jaula, en la que tuvieron sed y hambre. Olfenchino puso su mente en blanco, y usó su gran especialidad: ¡Furia vibradora! Olfenchino consiguió hacer vibrar toda la jaula, aunque no consiguió romperla. Jake se levantó, y gritó lo que podía con toda su furia, pensando en destruir la jaula. Fue completamente inútil, no consiguió ni hacerle un solo arañazo a ella. Velmer usó su gran especialidad, como hizo con los tiburones hace unos días. Eso sí que sirvió de algo, aunque no lo suficiente como para destruir la jaula. Jake pensó en lo inútil que era intentar destruir la jaula, y les dijo a sus dos compañeros que no gasten más sus fuerzas, y tengan paciencia, hasta que ocurra algo, sea lo que sea.
Los tres esperaron durante todo el día, hasta que oscureció y vino la rata. Preguntó si quería un desafío cara a cara, sin poderes mágicos. Ya no era ningún gigante, pues quería un combate justo. Jake les hizo callar a Velmer y Olfenchino, y le contestó a la rata que él quería luchar primero. La rata aceptó con cara malvada. Abrió la jaula, le dejó salir a Jake, se alejó unos metros y contó tres segundos para comenzar el combate. Velmer y Olfenchino le animaron a Jake. Intentó pisar a la rata, dando un salto con las dos piernas, como si jugara a algún juego de saltos. Lo repitió varias veces, hasta darse cuenta de lo inútil que era. Pero su energía aún no se gastó, ya que está bastante furioso y tiene ganas de deshacerse de la rata que siempre llamaba “ratita”. Cada vez se puso más y más furioso, hasta caerse y doblarse el pie. La rata se rió burlándose de Jake, y lo atacó mordiéndole en el pie, para que el dolor se aumente. Olfenchino le murmuró a Velmer que salga y luche contra la rata él mismo, para que recargue sus fuerzas aún más para poder tenerlo algo más fácil, ya que Velmer no parece tener las fuerzas suficientes como para acabar con la rata. Le gritó a ella que le abra la jaula, y sea el próximo contrincante. Salió con muchas ganas de hacerle a la rata mil veces lo que ella a Jake. Sin dejarle contar a la rata se acercó e intentó golpearlo con fuerza, aunque la rata lo esquivó. Pero ésta vez fue por los pelos, ya que estuvo bastante cansada ya, tras la lucha con Jake. La rata saltó, y a la vez se preparó para una patada a la vez con un gancho, pero no funcionó, ya que usar las piernas y los brazos a la vez cuesta mucho trabajo. La rata se cayó desde lo alto que saltó, y Velmer lo golpeó con fuerzas, y le advirtió por única vez. La rata lo ignoró y volvió a saltar, haciéndole caer ésta vez a Velmer, y aterrizó con lo que deseaba: Un gancho con una patada. Consiguió que Velmer se rinda, y Olfenchino le pidió a la rata que se enfrente esta vez él, para acabar con ella de una vez. La rata le dejó salir, sin miedo. Olfenchino puso una cara de enfrentamiento. La rata contó: -Preparados, listos… ¡ya! Olfenchino le esperó a la rata para que le atacara. Su plan funcionó al rato, y, en vez de esquivar el ataque de la rata, lo atrapó con su mano de siete garras. Lo intentó aplastar, pero la rata le distrajo y escapó. Subió de repente a una escalera pequeña que había en la mal olorosa habitación. Olfenchino no le podía seguir, ya que no era nada habilidoso en trepar y esas cosas. Si tuviera piernas de gato, lo conseguiría. Olfenchino uso su gran táctica de hacer vibrar por el cuarto, tal como hizo en la jaula. Así consiguió hacer que la rata se caiga, y le costó trabajo levantarse. Lo consiguió, pero con esfuerzo. Olfenchino corrió lo que pudo, pero no alcanzó mucha velocidad. Atrapó a la rata otra vez. Ésta vez sí que la aplastó, pero que con fuerza. La rata, antes de morir, usó uno de sus poderes, e hizo llamar a varias ratas más. Al haberse acercado todas, Olfenchino se acercó lo más veloz posible a Jake, alcanzando algo más velocidad que antes. Consiguió reanimarlo después de un rato, ya que las ratas le molestaban con sus palitos. Dio un salto para deshacerse un momento de las ratas, y Jake aplastó unas cuántas. Olfenchino se acercó entonces a Velmer, para reanimarlo también. Para él duró algo más, pues las ratas vinieron otra vez a atacar a Olfenchino, y además Velmer recibió mucho más daño que Jake, lo que le hizo tardar más tiempo en levantarse. Al conseguirlo, los tres se unieron con ratas pegadas a sus espaldas, al agacharse, y dar un gran salto juntos, para reanimarse ellos mismos, y aplastaron entonces a todas las ratas que había. Duraron mucho tiempo en terminar con ellos, ya que estuvieron más que cansados. Después, salieron de inmediato de la habitación, y buscaron agua en la cocina que se encontraba al subir unos escalones. Encontraron una botella medio vacía, y bebieron de ella sin pensar en nada más que la botella que era un milagro para ellos. Capítulo 5: Escapando del edificio.
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Después de haber vaciado toda la botella, Jake se preguntó si existía alguna forma de salir del edificio en el que estaban encerrados, e inmediatamente se lo contó a Velmer y a Olfenchino, que estuvieron buscando más agua. Los tres se quedaron pensativos durante pocos segundos, hasta que Velmer les animó a bajar las escaleras e intentar abrir la puerta. Tal como dicho, intentaron hacerlo, pero de repente, el paso se bloqueó al intentar bajar las escaleras; un ave rapaz se acercó. Tenía la boca más abierta que cualquiera de una persona normal y corriente. Parecía ser un águila, pero Olfenchino lo reconoció y exclamó asustado que era un Flyerpan. A la vez dijo que era un ave muy peligroso, capaz de volar a unos 150 km/h. Era más poderoso de lo que parecía, y de repente a Velmer se le ocurrió una idea excelente. Dijo con ojos de presumido, que deberían de bailar un poco todos a su manera, para distraer al Flyerpan y así, evitar su ataque. Entonces, todos usarán sus habilidades propias, para intentar acabar con él. Así lo hicieron. Velmer bailó tan bien que Jake y Olfenchino le aplaudieron. Después de unos segundos, empezó Jake a bailar. Velmer y Olfenchino se rieron hasta ahogarse de las lágrimas de risa. Jake les seguía, y a partir de entonces empezó a bailar Olfenchino. Él sí que no sabía bailar, sus pasos de baile eran completamente desconocidos y aburridos. Lo fue tanto que nadie aplaudió, rió o algo semejante. Entonces, usaron todos sus tácticas especiales… y no era nada fácil usarlas, después de tanta actividad en el día. De repente, se asustaron los tres, sobre todo Olfenchino, tras encontrar más Flyerpans, pero ésta vez más grandes. Intentaron escapar saliendo por todas las ventanas, y el plan no servía de nada. Todos estaban fuera de control y cansados. Ni siquiera a Olfenchino, el más fuerte de todos, le quedaron fuerzas algunas. Era tiempo de pensar en algo nuevo, y ésta vez fue Olfenchino a quien le llegó la idea en la cabeza: buscar agua en el cuarto y, en vez de echárselo a la manada de Flyerpans, hacerlo consigo mismo, y así, evitar todos los ataques de aquéllas bestias. No solo conseguirían evitar los ataques… también conseguirían hacerlos esfumar, pues Olfenchino también conocía las debilidades de Flyerpans: el agua.
Entonces, todos se alegraron; cantaron dando saltos de alegría y gritaban como locos… como si estuvieran borrachos. Al rato, estuvieron los tres completamente confundidos. Tenían la mente en blanco… no hicieron nada durante varios minutos, hasta que de una vez pensaron en bajar las escaleras. Así lo hicieron, pero no les sirvió mucho: miles de abejas gordas y malhumoradas volaban ante la nariz de Jake, que era el primero en bajar. Olfenchino dijo que conocía las abejas a la perfección, tanto como los Flyerpans. Dijo que las abejas se hicieron llamar Roulevars hace varios siglos, y eran como bestias malcriadas, que nunca dejan de destruir o eliminar lo que tienen delante con sus rayos láser que salían de un agujero “mini”. Jake se asustó tras esas palabras, y decidió dejar en pensar en el miedo. Su cara se fue convirtiendo cada vez más rojizo, hasta que gritó con buenas ganas y aplastó a las abejas sin pensar en el dolor que había tras los láser que a Velmer le molestaban y dolieron con fuerzas. Pero Olfenchino no se rindió tampoco, e intentó imitar el grito de Jake, aunque no se oyó nada. Ni sus propios oídos podían oír algo. Pero, no pensó mucho en el error, sino que se levantó con dos piernas, y con las otras consiguió ayudarle a Jake. Velmer se quedó pensando en cómo era posible que Jake y Olfenchino, sus dos mejores amigos, le podían ignorar de esa manera. Entonces, para conseguir estarse seguro, gritó con fuerzas, y entonces se dio cuenta que no importaba durante la batalla contra las abejas. Se quedó pensativo unos segundos, y entonces, sin que Jake u Olfenchino vieran algo, se fue triste de la casa. Jake y Olfenchino terminaron la batalla dos minutos después. De repente, se dieron cuenta de que Velmer no se hallaba en el edificio. Repasaré los cinco capítulos con ortografía, etc. luego. Y espero recibir críticas. Muchas gracias por leer. Última edición por pumpedupkicks fecha: 05-abr-2012 a las 23:09. |
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