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#1
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¡Buenas!, como vao que se acaba de abrir un
concurso de ~Lit, me fui a word y me puse a practicar. Aparte de que tenia tiempo sin escribir nada, así que les presento mi tercer escrito, [ya pueden atacarlo sin misericordia XD, ya no soy un novato]. Aquí experimenté un poco con el miedo, para ver como la llevó, y si seré capaz de ser un contendiente para el concurso. El relato es un experimento, para ver como voy, no signifca que sea el que vaya a mandar. Sin más preambulo, os presento mi obra: --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- La oscuridad envuelve mis pesados grilletes, hechos de hierro- el hierro más pobre e impuro que he visto en mi vida- pensé, mientras esperaba. Mis ataduras comenzaron a lastimarme, mi sudor ardía en la piel rojiza de mis muñecas -¡estos malditos grilletes me están quemando la piel!, ¡la están dejando en carne viva!- refunfuñe de manera silenciosa. Nos obligaron a caminar por un pasillo que despedía olor a muerte, a desesperación y, sobre todo, a miedo; mi compañero de ataduras respiraba con dificultad, se movía con inquietante frenesí, como buscando librarse de su destino, lo cuál es, por desgracia, imposible. Ya lo había intentado en varias ocasiones, consiguiendo a lo mucho, una espalda desgarrada por los azotes de un cruel látigo, blandido con furia por parte de nuestro guardia. Y todo eso lo había sentido, ya que el pasillo no permitía la entrada a la luz, así que reinaba una obscuridad espeluznante, casi de ultratumba. Seguíamos caminando, el pasillo parecía no tener fin, y el maldito miedo estaba consumiendo a mi compañero, pero sobre todo, estaba contagiando al resto del grupo; -moriremos todos si el miedo se apodera de ellos-, pensé y un desagradable nudo se formó en mi garganta. Un halo de luz resplandeció por el pasillo, le siguió otro, y otro más, habíamos llegado. Unas rejas de madera, de donde provenía la luz, era nuestra barrera contra la muerte, lo único que impedía que la “segadora de almas” viniera a cobrar recibo de nuestros regalos de vida. La desesperación se apoderaba de mí, y por lo visto no era el único, sentía como su fría mano rondaba mi cuerpo, con un gusto especial en mi estómago, que se retorcía y agonizaba de dolor, un dolor que angustia; después tomaba mi corazón y lo estrangulaba con inmenso placer, -¡maldición!, ¡me va a explotar el corazón!-pensé, mientras caía de rodillas, sentía que en cualquier momento iba a salir disparado de mi pecho, sentía como empujaba contra mis costillas, bloqueando mis pulmones, evitándome respirar de manera regular. Con la falta de oxigeno llegó la locura temporal, comencé a alucinar, veía sombras en la penumbra, sentía que me acosaban, que se reían de mi impotencia, me veían frágil, como un niño asustadizo, incapaz de defenderse de los miedos que lo perturban; sentía como sus risas me apuñalaban como la fría cuchilla del puñal más agudo, el del terror. Mis ojos se blanquearon por un instante, sentí que caí rendido en el piso, mi cuerpo ha de haber chocado con él de la misma manera de que cae un bólido, dura y secamente. Comencé a convulsionarme, me movía de un lado a otro, con los ojos en blanco y expulsando espuma por la boca. Escuché gritos, movimientos de personas alrededor de mí; al parecer, trataban de controlarme, de mantenerme quieto, sin resultado alguno. A más de uno le provocó irritación verme en ese estado, los demás comenzaron a sentir que una fría mano recorría sus cuerpos… De repente, sentí que los movimientos cesaron, las convulsiones habían terminado e intenté levantarme, pero sentí como si un peso fantasma, inimaginablemente pesado e incorpóreo, me lo impidiera. Sentí la impotencia de nuevo en mí, traté y traté con desesperación, viendo con angustia la inutilidad de mis esfuerzos. Caí rendido en más de una ocasión, sin ni siquiera haber levantado mi cuerpo un milímetro. No recuerdo de donde saque fuerzas para intentarlo una vez más, recogí todo el valor que me restaba e intenté. ¡Éxito!, sentí que mi cuerpo se levantaba, pero extrañamente, se sentía inquietantemente ligero, más ligero que una pluma, -imposible-pensé de inmediato- hace unos segundos era más pesado que el coliseo romano y ahora es más ligero que la pluma de un ganso, ¿Qué habrá ocurrido?-. Voltee a mi alrededor y observé que nadie había notado mi recién logro, no me extraño,-han de estar cagaos de miedo-pensé con burla, mi corazón ya no sentía el pesar del miedo, estaba extrañamente en paz. Sentí como mis miedos se habían esfumado y me antojé tranquilo, relajado y hasta un tanto alegre, nunca me sentí así en el trayecto de mi existencia, estaba a gusto con la vida y me empezó a gustar. Un grito me sacó de mi ensimismamiento, rompiendo el silencio que reinaba en el lugar: -¡Gladiadores, tomad vuestras armas!, ¡recordad saludar al César antes de pelar!-, exclamó un guardia,- ¿¡que os responderán cuando vuestra majestad los salude!?-. -¡Nosotros los condenados, os saludamos!-, respondimos a coro. -¡Correcto, vosotros serán condenados a muerte, pero debéis mantener vuestra dignidad hasta el último suspiro, mantengan sus armas con vosotros todo el tiempo y, que Júpiter se apiade de vuestras almas!-, se despidió el guardia. -Lindo discurso de despedida, ¡hipócrita!-, pensé con desdén mientras me acercaba a tomar mi espada, estiré la mano y cerré el puño, nada, no sentí nada, no pude coger la espada, un viejo sentimiento conocido volvió a tocar las puertas de mi corazón, -¿¡qué diablos pasa!?- me pregunté con nerviosismo, traté de nuevo y obtuve el mismo resultado. Una y otra, y mil veces más lo intenté, nada, simplemente no pude coger mi espada, que estaba a menos de un palmo de mí. La desesperación se revolvió con la angustia, se mezcló con el miedo y formó un nuevo sentimiento, incapaz de ser descrito, estaba helado, parado como una estatua en medio de aquel pasillo, mientras los demás se preparaban para la última batalla, moviéndose de un lado a otro, siempre alrededor de mí, pero nunca advertían mi presencia. La barrera se abrió y una enorme cantidad de luz entró, dejándome ciego por unos instantes; arrugué los ojos para distinguir mejor las sombras que corrían hacia la luz, y observé con terror la escena más impactante de mi vida, aún más que ver la muerte de mi hermano en mis propios brazos, de ver como mis amigos caían, unos segundos antes eran mis camaradas y ahora eran cadáveres inertes, ni incluso al verme capturado, y observar como los soldados atravesaban el corazón de mi hijo con sus espadas, mientras se llevaban a mi mujer para violarla, justo en frente de mis narices y yo amarrado, de rodillas, gritando y llorando con desesperación e impotencia. Vi como mi compañero de ataduras corría hacia un grupo de guerreros, mientras gritaba y blandía su espada con fiereza, hacia una muerte segura, ya que eran más numerosos y mejor armados; correria más deprisa, sino fuera por un cuerpo que le impedía el libre movimiento, lo llevaba a rastras ya que iban unidos por unos pesados grilletes de hierro, -el más pobre e impuro que he visto en mi vida-comenté de manera asombrada, ya que el cadáver que llevaba a rastras se veía tan extrañamente familiar… ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ¿Que les pareció?, si es bueno opinien, si es malo, también opinen, cualquier crítica es aceptada, sólo quiero saber en que aspectos tengo que mejorar. Gracias. `~Xido!!! Última edición por °!"#BoNeKrUsHeR*][_:* fecha: 23-oct-2009 a las 05:04. Razón: Jejeje...un error que noadie noto O.o |
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[Relato Corto] El Umbral de la Vida
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#2
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Shitt... está bastante bueno.
En redacción casi no hay errores, así que pasaré mas que todo a la trama. Pues lo único que noté es que repites mucho la palabra "sentí" a la mitad de la historia. El final pues para ser sinsero era de esperarse desde que el protagonista dijo esto: Cita:
Nada más; en suma buen relato, crítique todo lo que pude ;D Ese estilo de contar las cosas me recuerda a alguien... (mirada suspicas) |
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#3
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No meconsidero bueno para opinar de cuentos de terror, pero te haré un breve comentario. El relato me parecio bueno, creo que la forma en la que narras y describes es la adecuada. Por lo menos mucho más ágil que yo. Sin embargo, y aquí estoy de acuerdo con pacosky, no me pareció de terror. Me agradó y creo que si hubieras colocado un detalle sobrenatural desde el principio se habría ambientado mejor.
Es solo una opinión, me gustó. Dime de eso del concurso que yo no sabía nada, sería genial que le hicieramos nuestra luchita al terror. XD |
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#4
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Cita:
Je, pues si, se me acabaron los sinónimos y el léxico no dió para más... Es mi primer relato de suspenso, ya que ni a terror llegó...me lleva la.... Gracicas por comentar. Cita:
suspenso, trabajaré más en ello...veamos como hagó en el concurso...[mejor le intento con una historia basada en Hallowen...u.u] `~Xido!!! |
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