Se sugiere prudencia y la compañia de un adulto para menores de 14 años. [WTF?]
RUTA 1
Spoiler
La gloria de la mañana me hizo recordar esos días de paz y tranquilidad que a mi vida le hacían falta. Ver a los zorzales revolotear de rama en rama mientras el auto transita por debajo de aquellos arboles que cubren la senda hacia La Guarida, lugar de olvido y de nostalgia al que yo me dirigía. Mi acompañante, una joven mesera de algún lugar de este enorme país, disfrutaba de un sueño pesado y profundo sin aparente señal de querer despertar. Lo apacible era evidente, la calma colmaba el ruido del motor de aquella antigua Datsun D210 que mi padre me había dejado como ultima herencia, ya habían sido diez años de vagar por este mundo pintoresco. Sin embargo, el viaje aun no llegaba a su fin, una visita que no podía atrasarse más de un día, un añorado reencuentro con el origen de mi vida estaba por aparecerse ante mis ojos. Ella despierta y me pregunta si siento frio, le digo que no y me responde que ella se cala hasta las entrañas y me pide apagar el sistema de aire acondicionado del auto con voz sutil y dulce cual hoja que cae una tarde de otoño. Sus manos frías tocan mi brazo y la piel se eriza con el mínimo contacto, apenas dos noches atrás nos habíamos conocido y me había hecho pasar las dos noches más maravillosas de mi vida, con desenfrenado desgarro de ropas y sedientos cuerpos de contacto. Mas mi objetivo no es explicar mis fantasías con esa chica ni las fantasías que han de venir y que se han de cumplir. Ruego al lector olvidar esas últimas líneas, de mi tan apedreada vida sexual, que no había cambiado sino hasta unas horas antes, aunque los movimientos de esa camarera jamás habían sido vistos por mis ojos ni siquiera en aquellas cintas que mi tan adorada abuela describirá como entretenimiento sucio. Pero más allá de aquellas caderas imponentes y piernas que alguna vez brillaron como la seda, pero que ahora se escondían detrás de unas medias rotas, había una mujer maravillosa que me conmovía con su forma de tratarme, antes y después de esas horas de descarrilado deseo carnal. Debo aclarar mi mente, concentrarme en el camino, tener cuidado con los escasos peatones que deambulan por las orillas del sendero, apagar el aire acondicionado para que aquella dulzura de mujer que yace sobre el asiento trasero son su pierna derecha reposando sobre mi entrepierna y la otra de alguna manera flexionada bajo su propio peso, creo que llego a pensar que idolatro a esa mujer, despampanantemente gloriosa entre mantas y ropas gruesas que cubren su tez fría y clara. Algunas rocas saltan tras ser presionadas por las llantas de la vieja Datsun, me parece que quisieran moverse por sí mismas para evitar ser golpeadas por ese peso, algunas logran revotar en el guarda fangos y hacen sonidos graciosos que se confunden con el toser del motor. El sol que comienza a ponerse más amarillo me indica que la mañana entra en su esplendor y le recuerda a la luna que debe marcharse para que el pueda gobernar los cielos durante unas doce o catorce horas más, un interminable ciclo que me llevará algún día a conocer más de este mundo y tratar de comprender un poco más la relación entre hombre y mujer y su delicado balance sobre este universo, aunque cosas tan vanas me vienen en el menor caso de importancia, por lo que tampoco me encuentro en una búsqueda de armonía y entendimiento mutuo, pues la única razón por la que me ofrecí a llevar a esa mujer conmigo era por su increíble habilidad para contornearse y jugar con nuestros sentidos, a un punto de completo descontrol "¡BASTA!" Tampoco quiero que ella se convierta en un objeto para mi, aunque sus palabras en aquel momento fueron “No te abandonaré, te seguiré a donde quiera que vayas, siempre y cuando me des los buenos días y las buenas noches” un tanto extremista y desesperado, pero quien no conoce el amor rápidamente confunde sentimientos profundos por la mínima expresión de cariño. Si es que mis codiciosas manos expresaron cariño cuando la tome entre mis brazos y nos abarrotamos sobre el asiento trasero de mi camioneta. Pero de cierta forma siento que tenemos un lazo en común, una búsqueda, pero que tal vez la búsqueda de ella no se comparaba con la mía o bien ya había llegado a su fin, con solo habernos encontrado por juegos del destino.
Por cierto, que nos conocimos de la forma más ordinaria y mundana que pueda existir, con un “¿Qué va a tomar?” y con un “Americano”, claro está que mi naturaleza humana del error me hizo comprender que no me encontraba en un café sino en un establecimiento clandestino de venta de licores. Creo que me insultó un par de veces junto con el dueño del local, pero ya me encontraba perdido en su mirada, aunque su desaliñada apariencia me trastornaba y me hacía pensar como una belleza puede llegar a tan bajo grado de fealdad y descuido. “Cambie de opinión, la quiero a usted” le dije, ella me bofeteo un par de veces más y me maldijo como al más vil de los villanos, en serio, ni en los cinemas se aprecia tanta repugnancia hacia un enemigo del héroe de la película. Unos segundos más tarde se me abalanzo ignorando que había una alta barra que nos separaba, solo se lanzo con todas sus fuerzas aunque golpeo a un hombre en la cara cuando su zapato salió disparado por el efecto de inercia. Esto parece ya una comedia romántica donde el chico seduce a la chica y luego viven felices por siempre, aunque después de hacerlo unas cinco veces, increíble para unas cuantas horas, nos dejamos de hablar y solo se dirigía a mí para pedirme más momentos de placer o para indicar que se sentía incomoda con algo, así como había hecho hace algunos momentos con el aire acondicionado. Me expresé mal un par de veces y le insulté por tratarme de esa manera, no hay forma que me dejara insultar por una mujer completamente devaluada, razón por la cual me aleje de mi madre desde mi infancia, debo admitir que mi deprimente y oscura vida sexual se reprimió debido a mi falta de voluntad para tratar con mujeres, aunque tenía métodos muy infalibles para seducirlas y llevarlas a la cama, aunque perdiera el interés en ellas a los pocos minutos de conocerlas mejor. Recuerda aquella mujer del lunar raro, no diré donde lo tenía pero sí que era raro, me hizo gozar y la deje que gozara todo lo que quisiera pero su mentalidad era tan despreciable, me había convertido en su amante y mantuvimos esa relación por al menos dos semanas más, luego la maldije al enterarme que era la esposa de un amigo de mi padre, quizás por su edad no determine que estuviera casada con un anciano a punto de visitar los campos del señor, esa y muchas experiencias me hicieron dejar de creer en las relaciones a largo plazo entre seres humanos, de hecho repudio la palabra amigos pues nunca he tenido uno, amantes sí, pero jamás amigos.
La entrepierna comenzaba a hacer su trabajo, el pie de mi acompañante se comenzaba a poner más vivo y jugueteaba con lo que encontrara en esa zona de mi cuerpo, tuve que detener el auto, cerciorarme que no hubiera gente alrededor, no por vergüenza sino porque no quería que nadie viera aquel escenario que debía al menos ser un espectáculo de pieles sin dueño, esa chica realmente era salvaje a pesar de introvertida manera de ser.
Se supone que deba fumarme un cigarrillo, pero mi escases de efectivo y la poca presencia de tiendas evitaron que comprara una cajetilla, maldita mi suerte, a pesar del gran sexo que habíamos disfrutado no podría entrar en ese estereotipo de fumar después del acto carnal. Recalco que mi intención no es relatar estas experiencias magistrales y casi podría describirlas como divinas pero es que esta mujer tiene algo, si, un par de piernas y pechos descontrolados, peor aparte de eso me interesa descubrir mas de ella, más de lo evidente a simple vista y más de lo que logran alcanzar mis manos.
La mañana esta a todo esplendor, el calor comienza a hacer necesario encender el aire acondicionado nuevamente, el descanso provocado por el sexo había hecho que dejara de conducir luego de ocho horas sin parar desde la noche anterior, y luego de un par de intentos por encender la mecha de aquella mujer nuevamente simplemente desistí y me dedique a abrirme paso por la carretera nuevamente. Al cabo de un rato y en medio de aquella tranquilidad que se volvía mínima con el paso de reloj cuando el camino comenzaba a inundarse de viejos autobuses y motocicletas que iban y venían, muchos rebasando de forma incorrecta y que se ganaban algunos de mis mejores insultos; fue luego de uno de esos arrebatos de cólera de mediodía que divise unas pequeñas manchas blancas a lo largo de una colina distante, la carretera yacía derecha en relación a esos diminutos techos que se hacían más evidentes al ir avanzando. “San Marcos de Catán” dijo la mujer esplendorosa del asiento trasero, que estaba cubierta simplemente por las cobijas que le arropaban, “Ya lo sé… lo acabo de leer, mujer” le respondí pretendiendo estar alterado, sabía que si hacia eso ella acudiría a abrazarme y reconfortarme, de alguna manera me gustaba ese tipo de relación dependiente. “Lo siento, creí que no lo habías alcanzado a leer… por eso…” entonces ella se abalanzó desde la parte de atrás abrazando por completo el asiento y a mí. “Me siento estúpida abrazando el asiento…” aseguró ella tomando mis manos sobre el volante, me besaba y me hacia descuidar el abarrotado camino por segundos, quería que parara pero otra parte de mi se sentía emocionada, sabía que las oportunidades de conducir junto a una hermosa mujer que haría cualquier cosa por complacerme eran pocas en este triste y recatado mundo. Al cabo de un rato no tuvimos otra opción que estacionar el auto detrás de algunas matas y hacer lo nuestro.
“Aun no me has dicho tu nombre…” comentó ella mientras intentaba vestirse dentro de aquel coche y sin dejar de darme importancia. “Es solo una etiqueta, puedes llamarme como mas te guste… si deseas decirme maldito bastardo o capitán mazo por mi está bien… siempre y cuando te sientas cómoda… o llámame de la misma forma cuando te hago eso que te gusta mucho” le expliqué ayudándole a abrocharse el sostén. “Entonces te llamaré Adrian… el nombre de alguien que me rescato de las garras de mi padrastro hace mucho, mucho tiempo atrás…” agregó ella dándome un beso en la mejilla. “De repente me gusta, así se llamaba mi padre…” cuando dije eso ella rompió en llanto, la abrace y la forcé a dejar de llorar, lo que hizo casi inmediatamente. Sin duda adoraba ese tipo de relación que estábamos construyendo, la de mandador y mandado. Pero sin llegar a rozar lo cliché, y aunque por más que me detenga a pensarlo y a tratar de negarlo, comenzaba a amar a aquella frágil mujer, en ese momento, creo que de alguna forma el viaje que había emprendido comenzaba a tomar forma y se llenaba el vacio que había habitado en mi alma por mucho tiempo. “Y… ¿Cómo quieres que te llame? En vista que tampoco me has dado tu nombre.” Le dije en tono de reclamo. “Andrea… significa valiente y bella.” Citó ella “¿Ahora si me dirás en que basas tu búsqueda? Adrian.” Indagó sin quitarme la vista de los ojos. “Créeme apenas comienza…” le respondí.
SAN MARCOS DE CATAN
Spoiler
Al fin habíamos llegado a ese pueblo de paredes blancas, hay que hacer notar que en algunas culturas se siguen muy estrictamente los patrones de construcción y que este lugar era uno de esos tantos territorios que se caracterizan por mantener el equilibrio y la homogeneidad dentro de su sociedad. Las paredes estaban hechas de adobe y pintadas con cal de modo que era muy normal y común ver algunas casas en proceso de renovación. Me parecía más bien como si el pueblo se reinventara todos los días, sus habitantes parecían contentos con esa faena y en mi caso me gustaba la idea de ponerme a ayudar a alguna anciana viuda a renovar su casa o a algún grupo de constructores que ocuparan mano de obra inexperta y a bajo costo, porque de todas formas el viejo datsun de mi padre no funcionaba a base de aire y comprar el combustible era una tarea tan vital como el mismo acto de ingerir alimentos, en esta ocasión comida para dos personas hambrientas debido al desgaste físico de nuestro pasatiempo favorito.
Estiramos las piernas en una de las ocho plazas que figuraban en el mapa impreso de mala calidad que habíamos conseguido en la entrada de aquel, valga el sarcasmo, pintoresco pueblo. Estábamos en la Plaza de Santa Teresa de los Bosques, a la sombra de un cedro que parecía susurrar con el roce del viento en sus ramas. Los arboles circundaban el parque, haciendo que el clima que subía de temperatura a medida que pasaban las horas se relajara y que el llamado de Morfeo se hiciera más evidente en mi compañera de viaje, lo que no me extrañaba y de hecho me daba una ventaja para salir en busca de algún empleo esporádico por las calles del pueblo.
“No me tardaré.” Le dije al oído, ella ni se inmutó.
Me dirige a emprender mi empresa, necesitaba encontrar algo que me pudiera dar algunos dos o tres días de sustento en gasolina y alimentos, pues el siguiente pueblo se encontraba a uno o dos días en auto a velocidad normal, por lo que me encontraba en una misión de vida o muerte, aunque por las necesidades primitivas de la carne no debía preocuparme o de hecho sí, ya que si no le daba de comer a aquella doncella durmiente pronto, no tendría energías para enfrentarnos en batalla de géneros, quizás su profundo sueño (de todo el tiempo) se debía a esa falta de alimentos decentes. Al parecer me encontraba con buena suerte en aquel momento, en uno de los pocos bares abiertos de día había un letrero que recitaba “Se necesita ayudante”, por lo que no lo dude y entré al recinto en menos de lo que tomaba leer el anuncio. Una vez adentro el penetrante olor al cigarro atacó mis pulmones haciendo que me doliera la nariz de inmediato. “Parece que nunca has estado en un bar de por aquí, muchacho...” Me dijo un mujer de ropas escasas que apenas tapaban los lugares de lujuria, trate de no demostrar interés en sus atributos, puesto que quería entrar por la puerta grande, ya luego, cuando me tuviera más confianza trataría de alcanzar la milla extra. “…en todo caso, vienes por el anuncio ¿no? ¿O me equivoco?” continuó ella con miraba tajante y que daba pequeños sobresaltos al hablar, su voz era algo chillona pero muy madura. “No se equivoca. He venido a trabajar como ayudante.” Le respondí con voz vigorosa y tomando un cigarro de la mano de la mujer, que diciéndome su nombre me ofrecía. “Me llamo Alberta… ven te mostraré la… cocina.” Ella me dirigió a una puerta detrás de la barra, lejos de los borrachos de mediodía y del olor que aniquilaba a mis pobres pulmones, aunque debo confesar que no era la primera vez que fumaba, sino que la acumulación del humo era infernal. “Bonita… cocina…” le dije, tratando de encontrar utensilios, ollas, sartenes o algún rastro de comida, mas no había ninguno de esos elementos en aquel espacio, de hecho nos encontrábamos en un pasillo amplio con algunas puertas a lo largo de él, quizás unas seis o siete de ellas. “Aquí preparamos nuestros platos fuertes… así que no andes con ambigüedades y déjame mostrarte el lugar…” debo decir que las palabras de aquella mujer me daban escalofríos y que sus manos que acariciaban mi rostro cada vez que me hablaba estaban mas cálidas que mis pensamientos sobre sus pechos que parecían saltar cada vez que ella hablaba, si, ese breve espectáculo me gustaba y no puedo negarlo me hacia recordar muchas cosas sucias. “Y… ¿en qué ayudaré?” le pregunté tratando de concentrarme en el trabajo, me decía a mí mismo “Piensa en Andrea, piensa en Andrea” pero de igual forma no funcionaba, porque pensaba en sus movimientos en la cama que podría describir como celestiales. “Pues, más que nada en limpiar… muchacho… ¿tienes algún problema con este lugar? Porque parece que te gusta demasiado.” Al parecer me había delatado a mí mismo, simplemente hay cosas de la mente o bien del cuerpo físico del hombre que uno mismo no puede controlar en momentos como aquellos. “Bueno… parece que me gustará trabajar en este lugar.” Sin pensarlo dos veces me le lance a aquella mujer, ella no pareció sorprenderse más bien, parecía que le encantaba el trato que le estaba dando. La arrinconé hacia una de las puertas y como con impulsos animales abrí la puerta y en lo que parpadeábamos entramos a desatar aquel estrés.
“Cuando te vistas me limpias la habitación, dentro de una hora abrimos este servicio para los clientes y las chicas comienzan a venir a alistarse. Deja todo nítido, hay sabanas lavadas en la última puerta del pasillo, pídele a Maple que te las entregue, ya debe de estar ella allí. Lo demás que ocupes esta en ese mismo lugar… pero te lo advierto, no intentes nada con ella, es la esposa del cantinero…” me explicó ella, yo apenas asimilaba toda esa información debido a la salvaje embestida que había recibido por aquella mujer. Al cabo de un rato comencé a sentir el peso del cuerpo, pero sin importar eso me dediqué a vestirme y ganar algo de dinero limpiando aquellas habitaciones de motel improvisado y escondido.
Fui por los implementos a la última puerta del pasillo, pregunté por Maple y resultó ser una muchachita muy bien proporcionada a la que no pude evitar decirle un cumplido por su casi perfecta forma de amarrarse el cabello que le daba un realce a sus ojos marrones. La muchacha apenas se percató que otro ser humano le dirigía palabra, sin decirme gracias solo me dio un bulto de mantas y sabanas y con el índice me decía que las escobas y los trapeadores estaban en una esquina del cuarto donde nos encontrábamos, acto que me pareció rudo y de mal gusto, y que mató todo tipo de interés por ella.
Limpiando la primera habitación pude divertirme viendo el desastre que Alberta y yo habíamos dejado, me hacía mucha gracia comprender lo bueno que me había vuelto en materia de mujeres, sin duda Andrea me ha ayudado mucho. “¡Demonios! ¡Andrea!” al cabo de unas horas había vuelto a aparecer en mi memoria aquella frágil mujer que me acompañaba y que había dejado a voluntad de su destino sobre la banca de la Plaza de Santa Teresa de los Bosques, más que solo el hecho de prácticamente abandonarla me preocupaba que no tuviese la iniciativa de buscar alimentos o algo para tomar y combatir el calor del día, ya habían pasado alrededor de dos horas desde que me había despedido. Para asegurarme me dirigí al bar luego de haber terminado de limpiar las habitaciones, lo que me había tomado casi una hora, por lo que mi retraso era evidente, pero bueno, me encontraba trabajando. Espera, no del todo, me había revolcado con una dama a pesar de mantener otra relación amorosa con una mujer a punto (posiblemente) de morir de hambre o de insolación, aunque esta última posibilidad se reducía con el hecho de que se hubiese mantenido debajo del cedro. Al llegar a la puerta del bar le dije a Alberta que había terminado, ella sacó de su sostén unos billetes coloridos, típicos de esa región, y sin contarlos siquiera me los metió en la bolsa del pantalón sin abandonar la oportunidad de rozarme por aquellos rumbos, los silbidos se hicieron más fuertes y los vítores de los hombres borrachos del lugar debido al gesto de la mujer, muchos hasta me animaban a darle aires a Alberta, lo que entendí como una frase muy vulgar, pero ella ni parecía importarle, lo que me hizo comprender que no era la primera vez que atendía a alguien joven como yo.
Sin embargo, a pesar de su aire de desalmada me despidió con un “Hasta mañana” muy amable acompañado de un beso en la mejilla. Le dije que volvería a la misma hora al día siguiente, sin importarme si debía seguir trabajando o no durante esa tarde, pero supongo que el haberme dado el dinero significaba que estaba libre por esa ocasión.
Salí de la cantina y noté que había estado lloviendo, pero eso me preocupó aun mas, no es que subestimará a Andrea y su capacidad de juicio, pero debido a lo inestable que puede llegar a ser miles de ideas surcaban mi cabeza. Llegué nuevamente a la banca, no había rastro de ella, entonces traté llamándola entre la muchedumbre que circulaba en medio del parque, pero tampoco obtuve respuesta.
“Ella ya se fue…” me dijo un niño que comía un pan, de mal sabor por sus gestos faciales.
“¿Hacia dónde?” le pregunté. “Dijo que buscaría a su marido… y luego se fue hacia el sur.” Me explicó el pequeño, que seguía teniendo dificultades para consumir aquel pan, indicándome el sur por el lado del este. “¿Hacia allá dices?” le confirme y le di uno de los billetes que me había entregado Alberta. “Cómprate una soda o algo para que pases ese pan… gracias.” Me despedí del muchacho y me dispuse a buscar a Andrea, que quien sabe donde se encontraba solo que me andaba buscando.
Pregunte en varios establecimientos de comidas, en la oficina de correos y por ultimo en la posta policial, donde tampoco parecían conocerla o haberla visto. Entonces me dirigí al auto, quizás ella me esperaría allí, de hecho acerté pero la mala suerte comenzaba a recorrer mi senda nuevamente. “Que te digo que pares… que nos van a ver…” decía ella tratando de apartarse de un hombre que la aprisionaba contra el auto, la rabia invadió mi ser. “Pero me dijiste que te gusta que te vean mientras lo haces… vamos… puedo tardarme menos tiempo si así lo deseas, aunque quien sabe que lo disfrutes… porque me especializo en durar mucho tiempo…” el hombre parecía persistente, me acerque a la pareja que forcejeaba y me recosté sobre el toldo del carro. “La están pasando bien ¿no? No te preocupes tío, a ella le gusta que haya más gente alrededor… descuida. Has como si no estoy aquí.” Le dije tratando que Andrea entendiera que no soy un hombre violento. “¡IMBECIL!” me gritó ella propinándole un golpe bajo a aquel desconocido. “Se supone que me debes rescatar de las garras de este pervertido… ¿Qué tipo de hombre eres? Debes arrebatar de las brazos de tu enemigo a tu amada…” ella me reclamaba, con enojo verdadero y con un plante de matona, ponía sus manos sujetándose las caderas prominentes que tanto me gustaban, mientras le dejaba ir un par de patadas al tipejo que yacía en el suelo.
“¡Detente! ¡YA ENTENDI MUJER!” le reclamaba ahora el hombre golpeado. “¡QUE NO! ¡Que se supone que me tenía que haber defendido de tus manos lujuriosas!” exclamaba Andrea dándole más patadas. “¿Y porque me sigues golpeando? ¿No es a él a quien pretendes reprender?” al parecer el hombre comenzaba a llorar y su voz se quebraba por momentos. “Andrea… creo que el ya comprendió… déjalo…” le aconseje tratando de abrazarla. “No creas que este cerdo no se llevará su merecido… mira que haberme ofrecido un plato de comida con la condición de irme a dormir a su casa…” me explicó ella tratando de liberarse de mis brazos para seguir golpeando al individuo. Pero me relaje al ver que al menos ella ya había comido algo, lo supe más aun al observar su energía actual. “¡Que no era así! Que te di el plato de comida pero que me llevaras contigo hacia el siguiente viaje, porque tu marido tiene un auto y van de pasada por este lugar… de veras, tienes que poner más atención…” explicó el hombre que trataba de incorporarse. “¡MENTIROSO! Entonces… ¿Por qué me estabas manoseando? Pasando tus sucias manos por mi delicado cuerpo.” Dijo ella, ahora ambos parecían niños discutiendo por un juguete roto. Pero me di cuenta también que ella estaba sobreactuando por lo que trate de solucionar aquella situación. “Y tu ¿A dónde vas?” le pregunte al tipo. “Hacia La Barca.” Me respondió. “Eso está en camino hacia donde nosotros vamos… y… ¿andas pisto?”
“Si… ¿Cómo crees que le di de comer a esta… señorita?”
“Para ti si lo sigo siendo.” Replicó Andrea. “Bueno, eso me ahorra muchos dolores de cabeza… pagaras la gasolina que usemos desde aquí hasta el lugar ese al que vas… pero no partiremos esta noche, me siento cansado…” le expliqué tratando de que se olvidarán del accidente anterior. “Yo puedo manejar…”
“¡NI LO SUEÑES! Ese es mi trabajo.” Le remarqué. “Comprendo, comprendo… pero… y ¿donde pasaran la noche?”
“En el auto, debemos ahorrar en gastos innecesarios…”
“Me parece bien… ¿lo abres?”
“¿¡El que?!”
“El auto… para pasar a dormir de una vez…”
“Iremos a cenar primero…” le dije mientras abrazaba a Andrea. “Irán querrás decir…”
“Al menos entendiste… genio…” tome de la mano a Andrea y le dije al tipo que llegaríamos en una hora aproximadamente, que si no estaba allí para cuando regresáramos que no le abriríamos el coche, el pareció entender y nos pusimos en marcha.
“Es mucho dinero…” señaló Andrea mientras lo contaba sobre la mesa del restaurante. “Al parecer los trabajos están sobrevalorados en este pueblo…” le expliqué. “Es como si te hubieses prostituido…” al decir eso no pude evitar escupir mi cena. “E-es que ya te dije… sobrevaloración…” le dije mientras me daba una servilleta. “Y… entonces… ¿llevaremos a ese tipejo con nosotros?”
“Me pregunto cómo lo conociste… llevar más compañía es bueno, además anda dinero, será de ayuda…”
“De repente comienzo a pensar que tratas de compensarme por algo malo que has realizado…” me dijo ella en tono inquisitivo y tomando su tenedor con fuerza. “¿Cómo va a ser? Simplemente tuve suerte… ahora termina tu cena, ya me ha entrado sueño…” no puedo evitar decir que ya me sentía algo intrigado y aminorado ante la violenta personalidad de Andrea, es posible que deba tener que entretenerla más para evitar este tipo de situaciones. “Yo si hice mucho dinero hoy… hay mucha gente solitaria en este pueblo…” me dijo ella sacando un rollo de dinero mas amontonado que el mío. “Termina tu cena…” me dijo mientras yo no salía de mi asombro y de la naturalidad de sus palabras.
Antes que nada, un gusto tenerte de nuevo por aqui. La verdad, no recuerdo haber leido un relato que describa tan bien una relación humana, con lo que eso conlleva. Al principio daba la sensación de ser meramente superficial, pero con el desarrollo de la historia nos convences de todo lo contrario. Tambien cabe recalcar lo bien que describes todo, desde el detall de las piedras, el cantar de los zorzales, hasta el efecto de inercia.
Como me mencionaste, falta la "acción", o la interacción con otros personajes supongo que se ira dando con el desarrollo de la historia.
uff si lo comentas vos... supongo que pasa la prueba (hasta el momento) xD
es posible que continue, pues me encanta esta nueva faceta en la que me encuentro como escritor, creo que me estoy reinventando en mi manera de visualizar al mundo y mas que todo la forma de evaluar las relaciones entre personas, las que a veces parezco no entender pero con poner atencion uno se da cuenta de lo sencillas y ambiguas que pueden llegar a ser. Creo que esta obra trata sobre eso, no puedo decir mucho de ella porque sinceramente hace dos horas la comence a escribir, en esos raros momentos en que la inspiración esta a flor de piel. Ademas es una de mis etapas como "artista" en que se dejan de lado los tabús... y dijo a muchas cosas "fuck it!"
Sin mas, agradezco tu comentario positivo... ;D
OMFG! PORQUE NADIE ME LO DICE?!
TODOS A MI ALREDEDOR HAN EVOLUCIONADO A MOD, TU, IOLI, SAKU *3*
(QUE BUEN CIRCULO DE AMIGOS >:3)
Última edición por .Xcess- fecha: 28-sep-2009 a las 21:09.
Luego de la primera oración iría un punto, le da un mejor sentido y el relato se siente más pro.
Me gusta la forma en que lo narras, las descripciones de cierta forma poéticas quedan muy bien al menos para mí. El tono de texto es bueno, no cambia bruscamente, sino que sutilmente hace interacción con el lector y luego vuelve sin que uno siquiera se de cuenta; eso necesita cierta habilidad y no está nada mal.
Al parecer según he visto siempre se te van algunos pequeños errores de acentos, aunque eso al fin y al cabo para alguien que escribe como tú con esa fluidez y plasmando todo sin dejar vacíos o es necesario que seas una máquina sin errores; además para algo están las editoriales (o Kuja para corregirlo, broma xDD).
Por último como todo va siguiendo un hilo tan fuerte desde que empiezas uno de esos párrafos tan largos hay veces que la puntuación falla, deberías utilizar punto y coma, y saber cuando cortar con un punto en vez de seguir como si hablaras y no como si escribieras.
Ahora sí lo importante y es que la historia está genial, la extensión sin acción se compensa con la forma en la que escribes y enganchas al lector; espero que no tengas problemas para seguir escribiendo.
¿Por cierto, no ha avanzado cydef u_u? Quería leer yo mismo todo lo que oí alguna vez en ese chat de lit vacío xDD.
~Dew
Pd. ¿Querés comentar alguna de las cosas que escribí ahora último? Es que como te veo otra vez por acá aprovecho a ver si me gano un comentario tuyo, sería bueno xD.
Última edición por .Kuja fecha: 29-sep-2009 a las 16:49.
Luego de la primera oración iría un punto, le da un mejor sentido y el relato se siente más pro.
Me gusta la forma en que lo narras, las descripciones de cierta forma poéticas quedan muy bien al menos para mí. El tono de texto es bueno, no cambia bruscamente, sino que sutilmente hace interacción con el lector y luego vuelve sin que uno siquiera se de cuenta; eso necesita cierta habilidad y no está nada mal.
Al parecer según he visto siempre se te van algunos pequeños errores de acentos, aunque eso al fin y al cabo para alguien que escribe como tú con esa fluidez y plasmando todo sin dejar vacíos o es necesario que seas una máquina sin errores; además para algo están las editoriales (o Kuja para corregirlo, broma xDD).
Por último como todo va siguiendo un hilo tan fuerte desde que empiezas uno de esos párrafos tan largos hay veces que la puntuación falla, deberías utilizar punto y coma, y saber cuando cortar con un punto en vez de seguir como si hablaras y no como si escribieras.
Ahora sí lo importante y es que la historia está genial, la extensión sin acción se compensa con la forma en la que escribes y enganchas al lector; espero que no tengas problemas para seguir escribiendo.
¿Por cierto, no ha avanzado cydef u_u? Quería leer yo mismo todo lo que oí alguna vez en ese chat de lit vacío xDD.
~Dew
Pd. ¿Querés comentar alguna de las cosas que escribí ahora último? Es que como te veo otra vez por acá aprovecho a ver si me gano un comentario tuyo, sería bueno xD.
El relato está muy cool, al menos el primer capítulo, que es lo que me leí (sorry, en la tarde lo leo todo)
Las descripciones son buenísimas, y todos los detalles que le pones al relato también.
Te quedó algo genial la verdad.
La forma de pensar del protagonista me deja un poco desconcertada al principio, sobretodo por lo rápido que cambia de opinión respecto a Andrea.
Me hace gracia que se la pasa diciendo que no quiere hablar de sexo y constantemente está hablando de ello... hombres alardeando demasiado (cof cof)
Cuando empieza a contar cosas de su pasado se pone interesante, así se conoce un poco más al protagonista, cosa que siempre me ha gusta conseguir... cosas personales o recuerdos suyos, siempre ayudan a hacerte la idea de él un poco mejor.
Aunque sigo con la intriga de como se llamará de verdad... porque lo de Adrian y Andrea está bien, pero me gustaría saber los originales... me esperaré a próximos capítulos.. a no ser que lo digas en el segundo... entonces me esperaré a esta tarde xDDD
Espero más capítulos aparte del que pusiste..
Pues eso, hasta esta tarde.
Bye
les dio a todos por escribir en morado y con century? xDD
El relato está muy cool, al menos el primer capítulo, que es lo que me leí (sorry, en la tarde lo leo todo)
Las descripciones son buenísimas, y todos los detalles que le pones al relato también.
Te quedó algo genial la verdad.
La forma de pensar del protagonista me deja un poco desconcertada al principio, sobretodo por lo rápido que cambia de opinión respecto a Andrea.
Me hace gracia que se la pasa diciendo que no quiere hablar de sexo y constantemente está hablando de ello... hombres alardeando demasiado (cof cof)
Cuando empieza a contar cosas de su pasado se pone interesante, así se conoce un poco más al protagonista, cosa que siempre me ha gusta conseguir... cosas personales o recuerdos suyos, siempre ayudan a hacerte la idea de él un poco mejor.
Aunque sigo con la intriga de como se llamará de verdad... porque lo de Adrian y Andrea está bien, pero me gustaría saber los originales... me esperaré a próximos capítulos.. a no ser que lo digas en el segundo... entonces me esperaré a esta tarde xDDD
Espero más capítulos aparte del que pusiste..
Pues eso, hasta esta tarde.
Bye
les dio a todos por escribir en morado y con century? xDD
:U Muy positivos tus comentarios.... los agradezco, buenos pues sus verdaderos nombres son detalles que poco a poco se van descubriendo... estan en un viaje de busqueda y alli se encontrarán muchas respuestas...
¿Romantico me he vuelto? Será o no será... quizas es porque en parte he madurado en cuanto a ese tema (?) o porque simplemente la inspiracion es demasiada D:
Pues con respecto a lo que afirma el protagonista a no querer hablar de sexo, es parte de la naturaleza de nosotros los hombres, creo que casi todo de lo que hablamos se va relacionando con el sexo y mas sobre la compañera que se tenga en ese momento... (hombres adultos verdad, no niños xD)
Entonces creo que tambien le da ese toque de picardia y comicidad a la historia... leete el segundo
Es que Kuja es mi mas grande Fan por eso me sigue hasta con el estilo de la font
Parece que tambien se hace maña poner posdatas en blanco al final de los post O=