El título de una obra debe ser preciso. No siempre lo es, pero en el caso de “La Haine” sucede, pues está permanentemente presente en el transcurrir de la obra, visible detrás de lo tangible. El odio se manifiesta como consecuencia de lo urbano, o más bien del intento de culminar una urbanidad en perpetuo cambio. Quienes buscan crear ese modelo de ciudad politizada, utópica e inmóvil, ignoran precisamente eso, que no hay manera de lograr tal cosa como inmovilidad en el contexto de ciudad. Se puede diseñar el mejor esquema para facilitar el ordenamiento de la ciudad planeada, y aun así éste se verá definido únicamente al convertirse en un esquema practicado. Un esquema de gobernabilidad social es impracticable en la ciudad al contrario de una fábrica o un hospital, porque el poder -aunque no lo parezca- no pertenece al diseñador, al “dueño” del sistema, sino a quienes lo practican. La diferencia entre el poder de los diseñadores y los practicantes es que éste está repartido entre una inmensa cantidad de individuos, cada uno con distintos pensamientos y sin un objetivo compartido… Parafraseando un poco, la abuela de Vinz dijo: “esto se convertiría en una desbandada” a lo que Said responde “Al menos todos iríamos en la misma dirección”.
Veo a Vinz y a Hubert enfrentar dos pensamientos originados por el odio contra un sistema que les ha sido impuesto; ellos poseen una parte de poder, ése que el hecho de ser practicantes les ha otorgado, y lo enfocan según sus experiencias. Son dos extremos opuestos, mas no contrincantes; ambos actúan en contra de sus limitaciones y en relación al poder que sienten que poseen. Hubert es consciente de lo poco que él solo puede hacer para cambiar un esquema donde es marginado y rechazado, por lo tanto prefiere abandonarlo, pues es incapaz de otra cosa. Vinz obtiene poder a través del revólver de un agente, pero aquel es un poder cuya magnitud no comprende, pues no es suficiente -y aun así es más de lo que tenía antes; buscará entonces establecer un equilibrio, demostrar que se puede responder a los atropellos del sistema. Pero se equivoca, pues el sistema no es el individuo representado por el agente de policía, sino éste como símbolo. Vinz pretende enfrentar su pensamiento –uno entre una inmensa cantidad de individuos- contra toda una estructura conformada.
El odio se forma en la carencia de poder, y estalla cuando hay poder suficiente para ello. “Hasta ahora todo va bien”, hasta el final de la película no hay poder suficiente para que el odio que hay en Hubert salga a la superficie; “hasta ahora todo va bien” atacan a Vinz y a Said pero Hubert tiene el poder para dar la vuelta a la situación; “hasta ahora todo va bien” riñen como niños sin consciencia del poder que tienen en sus manos, todo es un juego… Un disparo. Y entonces todo ese odio que Hubert ha guardado, que había enfocado en escapar de un esquema donde se veía limitado, estalla, y condenando su anterior objetivo, se dispone a hacer uso del poder que ahora posee.
Entonces ¿es el odio la falla de ese sistema planeado con un objetivo inalcanzable? ¿Es la consecuencia? Quizás no baste con ser consciente de que transformamos el sistema al practicarlo sino que éste también nos transforma, en individuos divididos poseedores de un poder caótico… Deberíamos preguntarle a nuestra ciudad, no, a nuestra sociedad: ¿hasta ahora todo va bien?